martes, 19 de marzo de 2019

Escolio, poesía, Dios

La poesía es la huella dactilar de Dios en la arcilla humana.

Si Dios fuese la conclusión de un raciocinio, no sentiría necesidad de adorarlo.

Pero Dios no es solo la substancia de lo que espero, sino la sustancia de lo que vivo.

Dios es la substancia de lo que amamos.

Para desafiar a Dios el hombre infla su vacío.


Nicolás Gómez Dávila (1913-1994)
(el más brillante aforista en español del s. XX)
BREVIARIO DE ESCOLIOS
Ed. Atalanta 2018

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Joubert, poetas y filósofos

Los poetas tienen cien veces más sentido común que los filósofos, y buscando la belleza encuentran más verdades que los filósofos buscando la verdad.

"Todo es enigma en los poetas", decía Platón. Pero en esa clase de enigmas es preciso a la vez un sentido aparente que sea bello y un sentido oculto que aún sea más bello.

Busquemos en los buenos versos los materiales de una bella prosa.

Joseph Joubert
Pensamientos
Edhasa 1995

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Nadie es un yo, indicativo de lugar

Nadie, ciertamente, es un yo. "Yo" es un pronombre; como tal, está, o mejor, se dice en lugar de algo, en lugar de aquello que cada cual es; está en lugar del sí mismo que cada uno es. Cada uno o, al menos, cada ser dotado de lenguaje, es un sí mismo en tanto que puede referirse a sí mismo como "yo". El pronombre "yo" es un signo, más precisamente, es una indéxico, un signo vacío de contenido semántico. Funciona igual que "aquí", o "ahora" u "hoy" : palabras que no contienen nada en sí, pero que, adecuadamente usadas, pueden señalar a cualquier lugar, a cualquier momento, a cualquier día.

"Yo" puede señalar cualquier persona: es solo la herramienta lingüistica que cada sujet, cada sí mismo, utiliza para referirse a sí mismo; y solo es así mismo en tanto que tiene esa capacidad para usar el pronombre "yo". Ello puede implicar pronunciarlo o simplemente hablar en la perspectiva de la primera persona: relacionarse consigo mismo de una manera que solo cada uno puede hacerlo, y nadie en su lugar.

SÍ MISMO COMO NADIE
Para una filosofía de la subjetividad
Antonio Gómez Ramos
Ed. Catarata 2015

(Ilustración de Chirico)

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Juan Ramón Jiménez, poesía indefinible

La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se pudiera definir, su definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la posía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios, es Diosa única sin dios. Por fortuna, para dios y para los poetas.

JRJ
Aforismos e ideas líricas
Ed. Isla de Sístola 2018.
pág. 162

Creo que jeneralmente se confunde lo sustancial, al hablar del estilo, con lo secundario. Se habla, al hablar de estilo, de la palabra, y yo creo que el estilo es cosa del fondo del alma. En este sentido son mis aforismos.

Juan Ramón Jiménez
Aforismos e ideas líricas
Isla de Sistolá 2018, pág. 110


El hombre aburrido de sí mismo, inventó a Dios, pero le salió mal el invento y entonces inventó que Dios lo había inventado a él.

El mayor fracaso del hombre como conciencia es no poder darle conciencia de Dios a su dios.

Juan Ramón Jiménez
#aforismos e ideas líricas
Ed. La isla de siltolá 2018


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Levinas, brasas

Nuestros maestros nos enseñan que todas las palabras son semejantes a brasas. Pues si tú aplicas tu soplo a la brasa la animarás y la atizarás soplando... Y cuanto más soples, más fuerza tomará la llama y el fuego aumentará hasta convertirse en ascua incandescente...

Y, puesto que se ha hecho ardiente, habrá que utilizarla con precaución” .

Es decir, el fuego del sentido se encuentra bajo las cenizas de las palabras.

En virtud de la fuerza y la constancia del soplo, pasajes mudos o incomprensibles pueden adquirir nueva vida, incluso adquirir un significado incandescente. Para ello hay que seguir a la palabra paso a paso...

Entonces la palabra nos conduce a otras palabras, a otros textos, descubriendo significados inesperados

(LEVINAS)

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Nietzsche, ficción, lógica

El modelo de una FICCIÓN es la LÓGICA. Aquí se fantasea un modo de pensar en que un pensamiento es puesto como causa de otro pensamiento; se prescinde de todos los afectos, de todo sentir y querer.

Cosas así no se encuentran en la realidad: esta es indeciblemente diferente, complicada.

Debido a que nosotros ponemos aquella ficción como esquema, es decir, filtramos el acontecer fáctico en el pensamiento, por así decirlo, mediante un aparato de simplificación: logramos una escritura de signos y una comunicabilidad y perceptibilidad de los procesos lógicos.

Así que: considerar el acontecer mental, como si correspondiera al esquema de aquella ficción regulativa: esta es la voluntad fundamental.

Donde hay memoria ha dominados esta voluntad fundamental.

En realidad, no hay ningún pensamiento lógico, y ningún principio de la aritmética y la geometría puede estar sacado de ella, porque no tiene lugar en absoluto.

#aforismo

F. Nietzsche
Fragmentos póstumo 1885
Ed. Tecnos Vol. III p. 768
Dir. Diego Sánchez Meca

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Lo soñado desea florecer en los templos,
abandonar su núcleo de sombras inflexibles,
sus átomos de sombra donde los hombres besan
a quienes ya no tienen cuerpo y las palabras
derrotadas aprenden el diámetro del fuego.

La azucena persigue sus sótanos; el cielo,
su forma, su basalto; la respiración quiere
ser nombrada o heñida, como el barro o los senos.
Tañen, por fin, las células antes oscurecidas
por el frío y la pólvora, idas bajo las alas
de la nieve (aunque insectos menores han creado
la ironía y la sal, y luchan por que el hombre
no acceda al mediodía). No son mudas las flores:
saben leer las horas, derrotan al cianuro,
esconden llamas dentro. Las cópulas empujan
sus astas hasta el fondo de viento y en la feliz
herida que abren quedan las pausas apresadas.

Hay oro bajo el músculo y un mar impronunciable
en el que se sumergen los seres intermedios,
las llagas intermedias. En las dunas, gaviotas
color de insomnio ocultan las perlas que tanta álgebra
suscitan. El orín de las fuentes ha desaparecido.

La avena muerde, quieta como el rocío: arroja
su sangre al mar en busca del ser que está en la aguja
que está en el boj que está en la electricidad
que está en el eucalipto. Los círculos, sin bordes,
alcanzan el final de la tierra: reposan,
y después, bajo luces infinitesimales,
crean el mar natal, el mar de la sequía,
de cuyos suaves cráteres brotan nudos, hidrógeno,
palomas, eslabones, escarcha matemática.

El mar es la primera palabra: su sedente
azul, como una inmensa saliva, delimita
los rostros, los teléfonos, los orgasmos más crueles,
las clavículas solo pensadas, las retinas
que verán tanta muerte. Se cierran los paréntesis
que no tuvieron nunca principio. La energía
de los cuerpos derriba el agua. Algas que no
existían respiran entre lunas carnívoras.

Se completan los bosques mutilados. Miríadas
de vínculos, igual que partos desbocados,
empapan las espaldas desiertas. Uva y fuego
tienen las mismas dudas. El mercurio es hermano
de todos los olivos, de todos los ancianos.

Pan multitudinario en la aciaga mirada
de los reptiles; súbitos juncos en las orillas
donde nunca hubo libros; garras en las pupilas
de las lampreas; grietas en la alta quemadura
del cuervo; hematomas que nada significan,
salvo, si acaso, olvido. Los fósiles regresan:
sirenas con durísimos recuerdos, embriagadas
de alas, dejan la lúgubre arcilla en que nacieron,
remontan las oscuras cataratas y viven,
en pura latitud, como besos que oscilan.

Los cuerpos no separan: articulan las ondas
que emite la materia, apaciguan la pleura
insurgente, conquistan los pétalos erectos,
avivan la memoria de la espada, refuerzan
los nudos del ciempiés y del bosque varado.


(fragmento de
LA LUZ OIDA
de Eduado Moga Bayona
Premio Adonais 1995
Ed. Rialp 1996

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