miércoles, 24 de abril de 2019

Conversaciones con Dios, Jaramillo

1. La primera vez que Dios me habló, Él estaba disfrazado de serpiente.
Era difícil reconocerlo por esa apariencia tan inesperada en un tipo como Dios, pero así es Él, siempre sagaz, sagaz como una serpiente, sí, exactamente como una serpiente.
Además está el antecedente: el demonio se le presentó a Eva disfrazado de ofidio. Nadie esperaría que Dios usara el mismo truco. Por eso mismo lo usó. Era la mejor manera de despistar. Ese día apenas fue una especie de examen.
Me dijo que era Dios. Yo le creí y en eso consistía la prueba, en que yo le creyera. Si llego a dudar, Él no me habría hablado nunca más.
Pero yo le creí. Me dijo que Él era el Padre Eterno. Que Él había creado el mundo y que lo controlaba casi todo. Casi.
Pero no me aclaró qué asunto no controla. Creo que no explicarme fue un efecto dramático. Me dejó en suspenso. Sigo en suspenso.
2. Sigo en suspenso porque la segunda vez que Dios me habló, no lo vi. Fue en una madrugada. Un lunes. Me habló al oído y me pidió que tomara nota, que me iba a dictar.
Dijo: este es el tercer intento de creación que hago. Soy perfecto, pero mis inventos no son perfectos. Esta vez fue el invento de un ser inteligente.
Dijo: inteligente, pero codicioso; inteligente, pero avaro; inteligente, pero lleno de odio; inteligente pero capaz de matar a sus semejantes.
Dijo más cosas que algún día voy a contar. Sí, ya sé, estoy acostumbrado a esa reacción: de seguro ustedes están pensando que estoy loco.
Pero no estoy loco. Pero ustedes insistirán que sólo un loco dice que Dios le habló. Lo que no saben es que Dios me advirtió que me llamarían loco.
Y también me dijo que Él no le va a hablar a esos cuerdos que están tan locos como para que les parezca imposible que Dios les hable.
Darío Jaramillo Agudelo


sábado, 6 de abril de 2019

Vicente Huidobro, manifiestos de CREACIÓN

Singulares manifiestos,




 y sus portadas respectivas, de los números 1 (Abril 1921 Madrid) y 3 (París, febrero 1924) 




de la Revista CREACIÓN fundada por Vicente Huidobro, y que lucen destacadas en el contexto de un gran estudio del poeta en el número especial 30-31-32 de POESÍA, revista ilustrada de información poética, editada en 1989.



martes, 19 de marzo de 2019

Simone Weil, amor y verdad

"Amor a la verdad” es una expresión impropia. La verdad no es objeto de amor, no es un objeto. Lo que amamos es algo que existe, y que pensamos y por eso puede ser la ocasión de producir verdad o error. Una verdad es siempre la verdad de algo. La verdad es el esplendor de la realidad.

El objeto del amor no es la verdad, sino la realidad. Desear la verdad es desear un contacto con una realidad, es amarla. No deseamos la verdad nada más que para amar en la verdad. Deseamos conocer la verdad de lo que amamos. En lugar de hablar de amor a la verdad, sería mejor hablar de un espíritu de veracidad en el amor.

El amor real y puro desea siempre y por encima de todo mantenerse entero en la verdad, sea cual sea, incondicionalmente. Toda otra expectativa de amor desea sobre todo satisfacciones, y por ello es un principio de error y de mentira. Es el espíritu santo.

La palabra griega que traducimos por espíritu significa literalmente soplo ígneo, soplo (aliento) mezclado con fuego, y designaba en la antigüedad, la noción que la ciencia designa hoy con la palabra energía.

Lo que traducimos por “espíritu de veracidad” significa la energía de la verdad, la verdad como fuerza agente. El amor puro es esta fuerza activa, el amor que no quiere, a ningún precio, en ningún caso, ni la mentira ni el error.

Simone Weil
Echar raíces
Ed. Trotta 1996
Trad. Juan Ramón Capella

Abajo ilustra párrafos de
Simone Weil
La Gravedad y la gracia
Ed. Trotta 2007

Foto

Cirlot, falta sentido

Dentro de la infinita falta de sentido que alcanza al hombre, en cuanto ser, surge el sentimiento de la belleza, no como descanso, sino como nexo de unión entre los diversos momentos que, sin ese valor, quedarían irremediablemente rotos.

No es por el simple recuerdo, sino por la belleza y la emoción, que el pasado llega a integrar el presente, la lejanía lo íntimo, adquiriendo así el tiempo y el espacio esa característica formación espiritual unida.

Juan Eduardo Cirlot
Aforismo del no mundo
Ed. Renacimiento 2018

Imagen de esculturas de
Jaume Plensa en Madrid
Palacio de Cristal
del Parque de El Retiro

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Kant, entretenimiento

¿ENTRETENIMIENTO MORAL en KANT? Si se repara en el rumbo que toman las conversaciones en grupos variopintos, donde no participan simplemente eruditos e intelectuales, sino también gentes de negocios y amas de casa, se advierte que, al margen de la plática sobre anécdotas y chanzas, hay en esas tertulias otro entretenimiento, cual es el de razonar […]. Pero entre todos los razonamientos no hay ninguno que suscite mayor aceptación de quienes, por otro lado, se aburren pronto con cualquier sutileza, ni que llegue a despertar cierta animación en la sociedad como aquel que versa sobre el valor moral de tal o cual acción y a través del cual debe quedar estipulado el carácter de una persona. Aquellos para quienes cualquier sutil cavilación en las cuestiones teóricas supone algo árido y enojoso, en cuanto se trata de calificar el contenido moral de una buena o mala acción recién referida, se apresuran a intervenir, imaginando todo cuanto puede mermar o hacer sospechosa la pureza del propósito y, por lo tanto, el grado de virtud, con tanta precisión, profundidad y sutileza como no cabe esperar por su parte con respecto a ningún objeto de la especulación.

Kant
Crítica de la razón práctica

Foto animada

Lichtenberg, prejuicios

Los prejuicios son, por así decirlo, los instintos artificiales del ser humano. Gracias a ellos hace sin esfuerzo alguno cosas que le resultaría difícil pensar antes de tomar una decisión.

GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG
CUADERNOS (Cuadernos A-C)
Volumen I
Traducción de CARLOS FORTEA
Ed. Hermida Editores, 2015

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Gaos, filosofía y religión

La función liberadora de la filosofía respecto de la religión, y más en general respecto de la cultura toda dentro de la que nace y se forma un sujeto, es un hecho histórico, que bien puede seguir en el futuro: el conocimiento de la misma metafísica, no a pesar de su arcaísmo, sino precisamente en su arcaísmo, puede liberar de la fe en muchas cosas que no la justifican. La filosofía no metafísica puede seguir haciendo espíritus libres en el mismo sentido que la ciencia.

José Gaos
Filosofía y vocación
SEMINARIO DE FILOSOFÍA MODERNA DE JOSÉ GAOS
Textos de José Gaos, Ricardo Guerra, Alejandro Rossi, Emilio Uranga y Luis Villoro
Ed. FCE 2017

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