Nuestros maestros nos enseñan que todas las palabras son semejantes a brasas. Pues si tú aplicas tu soplo a la brasa la animarás y la atizarás soplando... Y cuanto más soples, más fuerza tomará la llama y el fuego aumentará hasta convertirse en ascua incandescente... Y, puesto que se ha hecho ardiente, habrá que utilizarla con precaución” . Es decir, el fuego del sentido se encuentra bajo las cenizas de las palabras. En virtud de la fuerza y la constancia del soplo, pasajes mudos o incomprensibles pueden adquirir nueva vida, incluso adquirir un significado incandescente. Para ello hay que seguir a la palabra paso a paso... Entonces la palabra nos conduce a otras palabras, a otros textos, descubriendo significados inesperados (LEVINAS)
El modelo de una FICCIÓN es la LÓGICA. Aquí se fantasea un modo de pensar en que un pensamiento es puesto como causa de otro pensamiento; se prescinde de todos los afectos, de todo sentir y querer. Cosas así no se encuentran en la realidad: esta es indeciblemente diferente, complicada.Debido a que nosotros ponemos aquella ficción como esquema, es decir, filtramos el acontecer fáctico en el pensamiento, por así decirlo, mediante un aparato de simplificación: logramos una escritura de signos y una comunicabilidad y perceptibilidad de los procesos lógicos.Así que: considerar el acontecer mental, como si correspondiera al esquema de aquella ficción regulativa: esta es la voluntad fundamental.Donde hay memoria ha dominados esta voluntad fundamental.En realidad, no hay ningún pensamiento lógico, y ningún principio de la aritmética y la geometría puede estar sacado de ella, porque no tiene lugar en absoluto.#aforismoF. NietzscheFragmentos póstumo 1885Ed. Tecnos Vol. III p. 768Dir. Diego Sánchez Meca
Lo soñado desea florecer en los templos,abandonar su núcleo de sombras inflexibles,sus átomos de sombra donde los hombres besana quienes ya no tienen cuerpo y las palabras derrotadas aprenden el diámetro del fuego. La azucena persigue sus sótanos; el cielo, su forma, su basalto; la respiración quiere ser nombrada o heñida, como el barro o los senos. Tañen, por fin, las células antes oscurecidas por el frío y la pólvora, idas bajo las alas de la nieve (aunque insectos menores han creado la ironía y la sal, y luchan por que el hombre no acceda al mediodía). No son mudas las flores: saben leer las horas, derrotan al cianuro, esconden llamas dentro. Las cópulas empujan sus astas hasta el fondo de viento y en la feliz herida que abren quedan las pausas apresadas. Hay oro bajo el músculo y un mar impronunciable en el que se sumergen los seres intermedios, las llagas intermedias. En las dunas, gaviotas color de insomnio ocultan las perlas que tanta álgebrasuscitan. El orín de las fuentes ha desaparecido. La avena muerde, quieta como el rocío: arroja su sangre al mar en busca del ser que está en la aguja que está en el boj que está en la electricidad que está en el eucalipto. Los círculos, sin bordes, alcanzan el final de la tierra: reposan, y después, bajo luces infinitesimales, crean el mar natal, el mar de la sequía, de cuyos suaves cráteres brotan nudos, hidrógeno,palomas, eslabones, escarcha matemática. El mar es la primera palabra: su sedenteazul, como una inmensa saliva, delimitalos rostros, los teléfonos, los orgasmos más crueles,las clavículas solo pensadas, las retinas que verán tanta muerte. Se cierran los paréntesisque no tuvieron nunca principio. La energía de los cuerpos derriba el agua. Algas que no existían respiran entre lunas carnívoras. Se completan los bosques mutilados. Miríadas de vínculos, igual que partos desbocados, empapan las espaldas desiertas. Uva y fuego tienen las mismas dudas. El mercurio es hermano de todos los olivos, de todos los ancianos. Pan multitudinario en la aciaga mirada de los reptiles; súbitos juncos en las orillas donde nunca hubo libros; garras en las pupilas de las lampreas; grietas en la alta quemadura del cuervo; hematomas que nada significan, salvo, si acaso, olvido. Los fósiles regresan: sirenas con durísimos recuerdos, embriagadas de alas, dejan la lúgubre arcilla en que nacieron, remontan las oscuras cataratas y viven, en pura latitud, como besos que oscilan. Los cuerpos no separan: articulan las ondas que emite la materia, apaciguan la pleura insurgente, conquistan los pétalos erectos, avivan la memoria de la espada, refuerzan los nudos del ciempiés y del bosque varado. (fragmento de LA LUZ OIDAde Eduado Moga BayonaPremio Adonais 1995Ed. Rialp 1996
Agua salvaje / Tristan Tzaralos dientes hambrientos del ojocubiertos de hollín de sedaabiertos a la lluviatodo el añoel agua desnudaoscurece el sudor de la frente de la nocheel ojo está encerrado en un triánguloel triángulo sostiene otro triánguloel ojo a velocidad reducidamastica fragmentos de sueñomastica dientes de sol dientes cargados de sueñoel ruido ordenado en la periferia del resplandores un ángelque sirve de cerradura a la seguridad de la canciónuna pipa que se fuma en el compartimiento de fumadoresen su carne los gritos se filtran por los nerviosque conducen la lluvia y sus dibujoslas mujeres lo usan a modo de collary despierta la alegría de los astrónomostodos lo toman por un juego de pliegues marinosaterciopelado por el calor y el insomnio que lo colorasu ojo sólo se abre para el míono hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo miray me deja en estado de respetuoso sufrimientoallí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexiblesse encuentran en un soplido animal de hálito salinoaparto con pudor las formaciones nubosas y su metacarne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutilesDe nos oiseauxVersión de Aldo Pellegrini
Todo lo espero de las palabras. En su fiesta impalpable partiré a la conquista de las puertas. La palabra vacilante como rata ataviada de secretos. Y cuando las puertas se abren, la palabra inicial hunde su punta de cobre en la aventura del acercamiento.Entonces estallan las disputas. La palabra reveladora sumerge su cuerpo resplandeciente en la oscuridad de la voz perdida. Ola rezagada que arrastra su agonía hasta la playa desierta. La palabra es inútil. La agonía es inútil.En el desorden de las palabras las manos como intrusas se deslizan hasta la desnudez del instante. Predicadoras de nieve restablecen la calma en el mundo de los tesoros perdidos en los naufragios. Predicadoras que no quieren ser comprendidas.El lenguaje es mi caracol privado. Allí oculto mi antigua marcha vertical porque he perdido mi verdadera morada. Me sobrepasa el coloquio entre el día y la noche y de pronto no sé de qué oscura estirpe provenimos los hombres.Amantes de fuego, predicadores de nieve, los reflejos me preceden, las sombras me siguen. En ese largo camino en pos de las palabras me descubro habitante del sobresalto y del desorden.Pero sobre todo bebedor. Bebo mi propia voz y navego contra la corriente porque no me resigno a alejarme de mí mismo. Costoso equipaje de la identificación. Estoy frente al espejo como un cansancio de agua que se prolonga.Qué fiesta de las palabras para la última noche del condenado. El ruido intolerable de las señales que corroen las explicaciones. El silencio de los acusadores y la feroz potencia de las palabras que nadie se atreve a pronunciar.Ya estoy al nivel de las palabras submarinas. No es necesario explicar nada. Los significados mezclan sus inacabables tentáculos. Los exploradores de la confusión se sumergen en vano. Palabra fosforescente, alimento habitual de los crepúsculos.Y los hombres se ciegan. Resplandor de la virginidad del verbo donde los templos se comunican su clamor de soledad. Los labios resecos inician en los portales la creación de Dios. Ardid de los nombres. Pero ni una sola palabra descifra la condición humana.Sombra de un socorro. Me salvas del aniquilamiento. El viento atraviesa una casa deshabitada y descubre el silencio. Venido de todas partes el viento recorre mi soledad y recoge ese silencio que no quiere morir. Y así arrastra un exacto rumor que temblará en la voz de los desconocidos. Así arrastra el rumor de todos los hombres. Y el silencio andará por el mundo transformado en la fuente íntima de los secretos.Aldo PellegriniConstrucción de la destrucciónEds. A partir de ceroBuenos Aires 1957
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia.Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tiene dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.El poeta mediante el verbo no expresa la realidad, sino que participa de ella.ALDO PELLEGRINI"Se llama poesía a todo aquello cierra la puerta a los imbéciles"PARA CONTRIBUIR A LA CONFUSIÓN GENERALEd. Leviatan, Buenos Aires1975
hombre aproximado como yo como tú lector y como los otrosmontón de carnes ruidosas y de ecos de conscienciacompleto en el solo pedazo de voluntad tu nombreportátil y asimilable pulido por las dóciles inflexiones de las mujeresincomprendidos diverso según la voluptuosidad de las corrientes interrogadorashombre aproximativo moviéndote en los vaivenes del destinocon un corazón como maleta y un vals a guisa de cabezavaho sobre el frío reflejo tú mismo te dejas vergrande e insignificante entre las joyas de escarcha del paisajesin embargo los hombres cantarán en corro bajo los puentesdel frío la boca azul contraída mas lejos que la nadahombre aproximado o magnifico o miserableentre la niebla de las castas edades habitación barata los ojos embajadores de fuegoque cada uno interrogue y atienda en el forro de caricias de sus ideasojos que rejuvenecen las violencias de los dioses ágilessaltarín al disparo de los resortes dentarios de la risahombre aproximativo como yo tú lectortienes entre tus manos como para lanzar una bola cifra luminosa tu cabeza llena de poesíaTRISTAN TZARAEL HOMBRE APROXIMADO(fragmento del canto II)