martes, 19 de marzo de 2019

Tzara, Agua salvaje

Agua salvaje / Tristan Tzara

los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

De nos oiseaux
Versión de Aldo Pellegrini

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Pellegrini, destrucción

Todo lo espero de las palabras. En su fiesta impalpable partiré a la conquista de las puertas. La palabra vacilante como rata ataviada de secretos. Y cuando las puertas se abren, la palabra inicial hunde su punta de cobre en la aventura del acercamiento.

Entonces estallan las disputas. La palabra reveladora sumerge su cuerpo resplandeciente en la oscuridad de la voz perdida. Ola rezagada que arrastra su agonía hasta la playa desierta. La palabra es inútil. La agonía es inútil.

En el desorden de las palabras las manos como intrusas se deslizan hasta la desnudez del instante. Predicadoras de nieve restablecen la calma en el mundo de los tesoros perdidos en los naufragios. Predicadoras que no quieren ser comprendidas.

El lenguaje es mi caracol privado. Allí oculto mi antigua marcha vertical porque he perdido mi verdadera morada. Me sobrepasa el coloquio entre el día y la noche y de pronto no sé de qué oscura estirpe provenimos los hombres.

Amantes de fuego, predicadores de nieve, los reflejos me preceden, las sombras me siguen. En ese largo camino en pos de las palabras me descubro habitante del sobresalto y del desorden.

Pero sobre todo bebedor. Bebo mi propia voz y navego contra la corriente porque no me resigno a alejarme de mí mismo. Costoso equipaje de la identificación. Estoy frente al espejo como un cansancio de agua que se prolonga.

Qué fiesta de las palabras para la última noche del condenado. El ruido intolerable de las señales que corroen las explicaciones. El silencio de los acusadores y la feroz potencia de las palabras que nadie se atreve a pronunciar.

Ya estoy al nivel de las palabras submarinas. No es necesario explicar nada. Los significados mezclan sus inacabables tentáculos. Los exploradores de la confusión se sumergen en vano. Palabra fosforescente, alimento habitual de los crepúsculos.

Y los hombres se ciegan. Resplandor de la virginidad del verbo donde los templos se comunican su clamor de soledad. Los labios resecos inician en los portales la creación de Dios. Ardid de los nombres. Pero ni una sola palabra descifra la condición humana.

Sombra de un socorro. Me salvas del aniquilamiento. El viento atraviesa una casa deshabitada y descubre el silencio. Venido de todas partes el viento recorre mi soledad y recoge ese silencio que no quiere morir. Y así arrastra un exacto rumor que temblará en la voz de los desconocidos. Así arrastra el rumor de todos los hombres. Y el silencio andará por el mundo transformado en la fuente íntima de los secretos.

Aldo Pellegrini
Construcción de la destrucción
Eds. A partir de cero
Buenos Aires 1957

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Pellegrini, puerta de la poesía

La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia.

Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tiene dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.

El poeta mediante el verbo no expresa la realidad, sino que participa de ella.

ALDO PELLEGRINI
"Se llama poesía a todo aquello cierra la puerta a los imbéciles"
PARA CONTRIBUIR A LA CONFUSIÓN GENERAL
Ed. Leviatan, Buenos Aires1975

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Tzara, hombre aproximado

hombre aproximado como yo como tú lector y como los otros

montón de carnes ruidosas y de ecos de consciencia

completo en el solo pedazo de voluntad tu nombre

portátil y asimilable pulido por las dóciles inflexiones de las mujeres

incomprendidos diverso según la voluptuosidad de las corrientes interrogadoras

hombre aproximativo moviéndote en los vaivenes del destino

con un corazón como maleta y un vals a guisa de cabeza

vaho sobre el frío reflejo tú mismo te dejas ver

grande e insignificante entre las joyas de escarcha del paisaje

sin embargo los hombres cantarán en corro bajo los puentes

del frío la boca azul contraída mas lejos que la nada

hombre aproximado o magnifico o miserable

entre la niebla de las castas edades

habitación barata los ojos embajadores de fuego

que cada uno interrogue y atienda en el forro de caricias de sus ideas

ojos que rejuvenecen las violencias de los dioses ágiles

saltarín al disparo de los resortes dentarios de la risa

hombre aproximativo como yo tú lector

tienes entre tus manos como para lanzar una bola

cifra luminosa tu cabeza llena de poesía

TRISTAN TZARA
EL HOMBRE APROXIMADO
(fragmento del canto II)


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Stevens, surrealismo

El defecto fundamental del surrealismo es que inventa sin descubrir. Hacer que una almeja toque el acordeón es inventar, no descubrir. La observación del inconsciente (en el medida en que quepa observarlo) debería revelar cosas de las que no éramos conscientes antes, no las cosas familiares de las que éramos conscientes con el añadido de la imaginación.

Wallace Stevens
Aforismos completos
Lumen 2011

(con parte de razón, conforme a otra tesis de integración de la imaginación en la realidad, pero se discrepa, en el bien entendido de separar el grano de la paja en el movimiento)

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Aldo Pellegrini, contradicción

SOBRE LA CONTRADICCIÓN
I. Si extiendo la mano encuentro una puerta
si abro la puerta hay una mujer
entonces afirmo que existe la realidad
en el fondo de la mujer habitan fantasmas monótonos
que ocupan el lugar de las contradicciones
más allá de la puerta existe la calle
y en la calle polvo, excrementos y cielo
y también ésa es la realidad
y en esa realidad también existe el amor
buscar el amor es buscarse a sí mismo
buscarse a sí mismoo es la más triste profesión
monotonía de las contradicciones
allí donde no alcanzan las leyes
en el corazón mismo de la contradicción
imperceptiblemente
extiendo la mano
y vivo.

II. Cuando un personaje vestido de negro se arroja a un abismo
otro vestido de rojo sube a un carruaje
he ahí el misterio que no se solucionará jamás
una acción alternativa llena de malignidad
cuando florecen los olivos
fructifican los nuevos sistemas filosóficos
la señora Victoria se hace teñir los cabellos
y los desocupados comentan la frecencia de los suicidios entre matemáticos
nadie debe ignorar las bellezas de la vida
las antorchas de los cálculos bancarios
ilumina apenas la idea de la grandeza humana
atropellando a un señor con una flor en el ojal
a un par de enamorados cubiertos de piojos
deliciosos bosques incendiados, ríos desbodantes de orgullo
atropellando mi amor mi odio mi alegría mi fastidio
corriendo desesperadamente
a la zaga de nada
yo vivo.

Aldo Pellegrini
LA VALIJA DE FUEGO

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Aldo Pellegrini, surrealismo

La realidad nos cambia y nosotros cambiamos la realidad. Esta interacción dialéctica constituye la esencia de todo conocimiento, tanto científico como poético. El surrealismo está con quienes sostienen ese principio. Pero con quienes lo sostienen hasta sus últimas consecuencias. La realidad nos cambia y nosotros cambiamos la realidad. Ese infinito fluir en que consiste el conocimiento sólo puede puede ser dado íntegramente por la poesía. Y la poesía lo da mediante la imagen que produce y destruye a sí misma, dejándonos la luz del conocimiento. Sólo cuando la imagen es combustión puede iluminar la realidad.

La realidad nos cambia y nosotros cambiamos la realida. Este proceso no se detiene nunca. Pero el hombre de ciencia quiere contenerlo mediante diques y para ello inventa los esquemas racionales. El agua de la realidad atraviesa todos los diques y en última instancia quedan esquemas vacíos. Los poetas siempre han tenido conciencia de esto. Novalis ha dicho "El poeta comprende la Naturaleza mejor que el sabio" ¿En qué consiste este comprender mejor? En que la realidad es captada de modo total como síntesis de sujeto y objeto.

El surrealismo cree, pues, en una realidad sin límites. Su terreno de investigación es lo desconocido ilimitado. Si al fin el conocimiento resulta de la participación del hombre en el cosmos es necesario buscar en la más profunda inmersión en sí mismo la fuente de toda sabiduría. Poséete a tí msmo es la base del conocer. En el fondo de sí mismo encuentra el hombre la puerta que se abre al mundo y a través de sí se despersonaliza, se universaliza.

Hay que penetrar muy hondo en el propio espíritu para lograr abandonar la cárcel del yo racional, cárcel sin aberturas, desde cuyo interior toda proyección hacia el mundo es imposible.

Admitir como real sólo las apariencias sensibles equivales a reducir el muno y limitar las posibilidades del hombre. Toda la historia de la ciencia revela la lucha permanente contra los límites que significan las apariencias de las cosas, con objeto de apresar lo que en última instancia constituye lo real.

Pero esta última instancia, aunque parece estar al alcance de la mano, huye cuando se intenta asirla. Si los hombres de ciencia no tuviera el íntimo convencimient de que no hay límites para la realidad, todo camino de avance se habría agotado. Pero la ciencia que avanza por pasos, siempre plantea un nuevo límite.

El surrealismo trabaja directamente sobre lo infinito concebido como concreto.

Aldo Pellegrini
Para contribuir a la confusión general

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Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles

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